¿Qué pasa con tu convenio a partir de hoy?
Escrito por UGT   
jueves, 12 de septiembre de 2013
Los salarios llevan reduciéndose tres años y los márgenes empresariales continúan aumentando

Los datos de IPC reflejan el fracaso de la estrategia de devaluación salarial impuesta


Los datos de IPC, publicados hoy por el INE, correspondientes al mes de agosto, reflejan un aumento de tres décimas respecto a julio, aunque ha recortado tres décimas su tasa interanual, hasta el 1,5%. Para UGT, esta moderación, por segundo mes consecutivo, es positiva aunque insuficiente, y sigue reflejando el fracaso de la estrategia económica de devaluación salarial impuesta por el Gobierno.

El problema no son los costes laborales, que llevan reduciéndose tres años sin interrupción, sino que las empresas continúan aumentando sus márgenes rebajando estos costes y aumentando los precios. Además, los pensionistas también están perdiendo capacidad de compra, lo que reduce el consumo y nos lleva a la depresión.

En este sentido, es inadmisible en términos económicos la fórmula que plantea el Gobierno para revisar las pensiones, que consolida año a año la pérdida de poder adquisitivo para este colectivo. UGT exige un cambio en la política del Gobierno, que sitúe el crecimiento como objetivo principal, aplicando una reforma fiscal que garantice los ingresos, promoviendo un pacto de rentas global que asegure el esfuerzo de todos y apostando por el cambio de modelo productivo que nos permita salir de la recesión.

 

 

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El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado hoy los datos del Índice de Precios de Consumo (IPC) del mes de agosto, que ha registrado un aumento mensual de tres décimas respecto al mes anterior. Esto sitúa el IPC anual en el 1,5%, tres décimas menos que el registrado en julio, tal y como avanzó el dato adelantado publicado el pasado 29 de agosto.



Por su parte, la inflación subyacente, que mide la variación general de precios descontando los alimentos no elaborados y los productos energéticos, ha disminuido una décima, situándose en el 1,6%. Es la tasa más baja desde agosto del pasado año, cuando se situaba en el 1,4%.

Por lo que se refiere al Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), ha disminuido tres décimas respecto al mes de febrero, situándose en el 1,6%, una décima por encima del IPC general nacional. De este modo, el IPCA de España mantiene su diferencial de tres décimas respecto al IPC Armonizado de la Zona Euro (que se reduce hasta el 1,3%).

Conclusiones

La moderación del IPC por segundo mes consecutivo es una buena noticia, así como el hecho de que haya descendido también la inflación subyacente (la que muestra el comportamiento más estructural), en la medida que suponen datos positivos para los bolsillos de las familias y para la competitividad empresarial. Pero en la situación actual esta evolución es muy insuficiente, y en el fondo está reflejando el fracaso de la estrategia económica de devaluación salarial que se está aplicando en nuestro país. Son muchos los datos que lo demuestran.



Es cierto que se está moderando el aumento de los precios; pero siguen aumentando. Y esto es así en una situación de recesión económica, con fuerte contracción del consumo de los hogares, elevadísimo paro, de falta de expectativas positivas. Una situación que debería traducirse en buena lógica en una caída de los precios, y sin embargo estos crecen.



El problema no está en los costes laborales, puesto que estos llevan reduciéndose tres años y medio sin interrupción. Por efecto de la contención salarial y del aumento de la productividad por ocupado, a las empresas les cuesta producir ahora una unidad de producto un 7% menos que en 2008.



Sin embargo, en lugar de traducirse en una rebaja de precios, estos han crecido desde entonces más de un 7%. Y esto es así porque las empresas han preferido aumentar sus márgenes por la doble vía de apropiarse de la rebaja de costes y de expandir los precios. Así sigue siendo en la actualidad: según los datos de la Contabilidad Nacional del segundo trimestre los costes laborales unitarios caen a un ritmo del 2,3% anual mientras los excedentes empresariales aumentan un 3%. Este es el verdadero resultado de la devaluación salarial que se está aplicando: una cuantiosa transferencia de rentas de los asalariados a las empresas.

Es la constatación del fracaso de esta política como estrategia de salida de la crisis, cuyo principal logro está siendo más pobreza y más desigualdad, y que en última instancia está alimentando la propia recesión. Mientras los precios crecen por culpa de la expansión de los márgenes de las empresas, los salarios apenas si lo hacen. Frente a un IPC del 2,1% en media anual, los salarios de convenio apenas están creciendo un 0,7%. Es decir, que los precios de consumo aumentan el triple que los salarios. Y según el registro de convenios, un tercio de los trabajadores con convenio para 2013 han visto como su sueldo se congela o se reduce.

En consecuencia, los trabajadores están perdiendo poder de compra, lo que unido a la necesidad de reducir su endeudamiento, mantiene el consumo en continuo repliegue y bajo mínimos. Y si no hay consumo, no hay ventas, lo que provoca que la actividad y el empleo se contraigan. Es decir, que la devaluación salarial no es la vía de salida, sino un tobogán hacia la depresión.

Paralelamente, los pensionistas también están perdiendo capacidad de compra, lo que contribuye decisivamente a esta merma del consumo. En este contexto, los planteamientos que está haciendo el gobierno para establecer fórmulas de revisión de las pensiones en el futuro que consoliden año tras año nuevas pérdidas de poder adquisitivo para estas rentas es profundamente erróneo en términos económicos e inadmisible desde el punto de vista de la justicia social.

En suma, la moderación del IPC, que sería una noticia positiva en sí misma en otro contexto, queda ahora muy matizada por la estrategia que se está aplicando desde Europa y desde el gobierno español para salir de la crisis, que está siendo inútil y muy dañina. UGT reclama, en consecuencia, su revisión, situando el crecimiento como objetivo básico y acompasando la reducción del déficit a la reactivación; aplicando una reforma fiscal que garantice la suficiencia de los ingresos y mayor justicia en las aportaciones; promoviendo un pacto de rentas global que asegure un esfuerzo conjunto y coordinado de todos; y realizando una decidida apuesta por el cambio de nuestro modelo productivo.

http://www.ugt.es/actualidad/2013/septiembre/a120922.gif

Modificado o ( jueves, 19 de septiembre de 2013 )