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Escrito por FSP   
viernes, 13 de noviembre de 2009

La Fábrica de Tabacos y el diseño de la nueva oficina judicial

PEDRO GALÁN HORRO.

PRESIDENTE DE LA JUNTA DE PERSONAL DE FUNCIONARIOS DE JUSTICIA DE A CORUÑA

La administración de Justicia y, sobre todo, la oficina judicial, órgano destinado dentro de la misma a dar soporte humano a los magistrados y jueces en su labor de impartir Justicia se encuentra en un cruce de caminos que, dependiendo del que enfile, podrá lograr que la Justicia del siglo que nos ha tocado vivir sea acorde a su época o, por el contrario, mantenga sus anclajes en fórmulas decimonónicas.


Es innegable e indiscutible que las secretarías judiciales, tal y como las conocemos en la actualidad, están completamente obsoletas y superadas, resultando inoperativas y deficientes a la hora de dar una respuesta que contribuya a la mejor calidad de la Justicia que la sociedad demanda en estos momentos, con una coyuntura económica tan difícil como los actual, que irremediablemente sobrecarga el sistema judicial en todos sus órdenes...

Desde la UGT-Justicia creemos que su pervivencia hasta nuestros días (si bien con una estructura totalmente desfigurada) se ha debido a los esfuerzos de las personas que en ella han trabajado y trabajan, puesto que en no pocas ocasiones a base de "echarle horas" y con grandes dosis de buena voluntad han ido salvando la situación, consiguiendo con una inusitada precariedad de medios tanto personales como materiales sacar el trabajo adelante.

No podemos olvidar que las personas que forman la oficina judicial, además de la ya apuntada función de colaboración con el trabajo de los que ostentan funciones jurisdiccionales, tienen a su cargo la no menos importante tarea de la atención al ciudadano, que se acerca, a veces con cierta ansiedad y desazón al difícilmente comprensible para el profano mundo de la Justicia. El funcionario judicial, en la primera fase del procedimiento, antes de la intervención de abogados y procuradores, es quien tiene que dar las primeras informaciones de los pasos a seguir por el usuario, siendo la cara visible de ésta.


No podemos ocultar que la nueva oficina judicial nos llena de interrogantes e incertidumbres y quizás por su excesivo afán rupturista con el modelo conocido hasta ahora no tiene visos de ser la solución a los profundos problemas que tiene la Justicia. Creemos que su implantación se debe hacer de una forma más progresiva y gradual, pero todo este tema podía llevarnos todo un artículo, y no es el caso.


Nos hallamos pues en el punto de partida de una nueva etapa, que va a transformar totalmente el juzgado tal y como ahora lo conocemos; consecuentemente, también nos encontramos en el momento cero del diseño de los nuevos edificios judiciales que han de albergar la nueva estructura organizativa judicial. Esto va a requerir, además de la consabida inversión económica, visión de futuro, racionalismo y muchas veces, soluciones imaginativas.

Estamos obligados a aprender de los errores del pasado, tomar buena nota de ellos para no repetirlos, ver que es lo que se ha hecho bien en los actuales edificios y preguntarnos si éstos han cumplido de forma eficiente su función. La respuesta, en términos generales, quizás no sea demasiado alentadora. Si nos servimos, a modo de ejemplo del edificio de Nuevos Juzgados de la calle Monforte, no vamos a poner en tela de juicio su indudable valor arquitectónico, pero sí debemos criticar su falta de practicidad y funcionalidad en su uso diario, así como la facilidad con la que el mismo se ha visto saturado.


El único calificativo que se puede aplicar a la situación del edificio de los juzgados de la ciudad de A Coruña, con sus escasos veinte años de antigüedad, es el de colapso. Esto se pone de manifiesto en los graves problemas que padecen algunas unidades judiciales que se han constituido en locales provisionales, como el Juzgado de Violencia Sobre la Mujer, que dependen para su ubicación definitiva de la liberación de espacio que provocará el traslado del Registro Civil, pero como esto no se produce, los compañeros ven el transcurrir de los días inmersos en la más precaria insalubridad. Un aparte habría que hacer con el ruinoso estado en que se encuentran las dependencias del Juzgado de Guardia y archivo de piezas de convicción, lugar este donde sólo para entrar hay que echarle verdaderas dosis de valor.

Dentro de este contexto, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de A Coruña ha hecho a la Xunta de Galicia una generosa propuesta, consistente en ceder un lugar emblemático para generaciones enteras de coruñeses como es la Fábrica de Tabacos, lugar de hondo significado para la memoria de nuestra ciudad, por el grato recuerdo de las cigarreras y también por ser uno de los lugares pioneros del movimiento obrero en A Coruña.


Se trata, según el parecer de la UGT-Justicia, sin tener un conocimiento exhaustivo sobre la situación en la que se encuentra el interior del inmueble, de una cesión que de ser aceptada por la Xunta abre un mundo enorme de posibilidades para instalaciones judiciales que hasta ahora nunca se nos habían manifestado como tangibles, puesto que los distintos gobiernos de la Xunta de Galicia han ido ubicando una ficticia Torre de la Justicia para A Coruña en múltiples lugares, la virtual del conselleiro Palmou en terrenos adyacentes al edificio de la Audiencia Provincial, como el anunciado proyecto estrella del muelle de Batería del conselleiro Méndez Romeu, proyectos que en ningún caso han pasado de la fase de "primera piedra" y hablamos en forma metafórica. Entre unos proyectos y otros se han perdido unos años cruciales, irrecuperables, que han causado un incuestionable perjuicio de ampliar y unificar las dependencias de la ciudad.


El inmueble que se ofrece desde la alcaldía, por su amplitud, ubicación céntrica, accesibilidad, y servicios de la zona es aparentemente, a falta de un examen técnico concluyente, de lo más idóneo para la instauración de las actuales dependencias judiciales (con exclusión del Tribunal Superior de Justicia de Galicia) y de aquellas nuevas unidades judiciales que en los próximo años va a recibir nuestra ciudad, que se tienen que ver incrementadas considerablemente, porque a este partido judicial, se le adeudan.


Por parte de la sala de gobierno del TSX de Galicia se ha acordado la creación del Juzgado de Instrucción nº 8 para el partido judicial coruñés, Juzgado de lo Social nº 3 de Santiago de Compostela, así como el Primera Instancia e Instrucción nº 4 para Betanzos. Son absolutamente insuficientes para las necesidades reales de la planta judicial en la provincia, con el agravante de no crear ningún órgano para el partido judicial de Ferrol (tercero de Galicia) motivado por la insuficiente creación de órganos judiciales por parte del Ministerio de Justicia para todo el estado español, lo cual repercute en la comunidad Gallega, por el cupo de nueve plazas judiciales para el período 2010 y dos plazas de magistrado de adscripción territorial.

La Consellería de Presidencia, Administracións Públicas e Xustiza, competente en esta materia, en la primera fase del Plan Estratégico para Infraestructuras Judiciales, que abarca el período 2010 a 2013, ha previsto la suma de 15 millones de euros para invertir en edificios de la ciudad de A Coruña, además de tres millones para la reforma del edificio Nuevos Juzgados. Quizás la cifra sea escasa si se va a concentrar en el edificio de Tabacos todas las unidades judiciales, por eso tal vez deba hacer un esfuerzo suplementario y encarar una inversión mayor a fin de dotar a la ciudad de unas dependencias dignas y que no requieran durante un tiempo de ulteriores reformas. Ésta cantidad suplementaria se compensaría con el ahorro que supondría el escandaloso pago de los alquileres del edificio Proa en Matogrande, donde se encuentran ubicados los juzgados contenciosos y mercantiles y del Instituto de Medicina Legal en el barrio de Monelos.


Exigimos de la Dirección Xeral de Xustiza, competente en esta materia, la intervención de la representación de los trabajadores, usuarios últimos de las instalaciones y por tanto conocedores reales de las necesidades de las mismas, para que no ocurra como en multitud de otras ocasiones que las oficinas no se adaptan a las necesidades de nuestros compañeros, quienes, además de la carga de trabajo que soportan, tienen que realizar el mismos en condiciones que, ni de lejos, son las más óptimas.


Tenemos que hacer un llamamiento a los responsables políticos para que no se instrumentalicen de manera partidaria las necesidades de la administración de Justicia como elemento de confrontación política con el claro objetivo de debilitar el Gobierno municipal. En este punto lo que de verdad necesitamos es aunar esfuerzos y voluntades para conseguir una mejora sustancial en los necesarios equipamientos judiciales de A Coruña. Existe una satisfactoria unanimidad entre los operadores jurídicos sobre la cesión del edificio de la Fábrica de Tabacos para fines judiciales. Lo que tenemos que hacer todos es un ejercicio de responsabilidad cívica y aunar voluntades para conseguir que nuestra ciudad se vea dotada de las instalaciones judiciales que realmente se merece.

Modificado o ( domingo, 22 de noviembre de 2009 )
 
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