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2016 cierra con 3.702.974 parados, más pobres y con menor protección por desempleo Imprimir E-Mail
Escrito por UGT   
miércoles, 04 de enero de 2017

Los datos de IPC demuestran la necesidad de aumentar los salarios por encima del 1,8%2016 cierra con 3.702.974 parados, más pobres y con menor protección por desempleo

UGT valora el descenso del desempleo este mes de diciembre pero advierte sobre el carácter estacional (por la campaña navideña y la evolución del sector servicios) de unas cifras que no pueden dar lugar a ningún tipo de triunfalismo. El sindicato alerta sobre la elevada temporalidad de nuestro mercado de trabajo, que contiene un problema de fondo, la precarización de la contratación y subraya que es imprescindible apostar por factores que permitan a la economía crecer a medio y largo plazo, en innovación, formación y conocimiento, y que generen empleos de calidad, reduciendo las desigualdades y la pobreza. Además, es necesario garantizar la protección social, reforzando las prestaciones por desempleo junto a políticas activas de empleo, desde el ámbito público. Asimismo, es preciso reponer los derechos de los trabajadores y trabajadoras y derogar en su totalidad la reforma laboral, que sólo ha conseguido degradar las condiciones laborales. Para 2017, UGT quiere negociar un plan de choque para el empleo, la recuperación del contrato relevo y establecer un puente hacia la jubilación para los parados mayores de 55 años y será necesario reorientar las políticas económicas con medidas expansivas que impulsen la demanda, al tiempo que se cambia el enfoque hacia la redistribución de la renta.

UGT valora el descenso del desempleo en este mes de diciembre, pero las cifras no pueden dar lugar a ningún tipo de triunfalismo ya que se cierra el año con 3.702.974 parados, con una cada vez menor protección por desempleo, más temporalidad, precariedad y más parcialidad involuntaria...

UGT alerta de los riesgos que supondría para la sociedad española (en términos de cohesión social, equilibrio intergeneracional, cohesión territorial, seguridad interna, y estabilidad política) el inmovilismo político frente a las desigualdades laborales y sociales, frente a fracturas sociales que requieren de políticas específicas urgentes que impidan que se transformen en estructurales.

Hoy el 35% de los trabajadores cobra por debajo del SMI (5,9 millones de personas), la tasa de temporalidad afecta ya al 27% de los asalariados y la parcialidad involuntaria asciende hasta el 61,3% (1,7 millones de ocupados trabajan a tiempo parcial porque no encuentran empleo a tiempo completo) según los últimos datos de la EPA. Además, los contratos temporales cada vez duran menos (25 días menos que en 2007) y se ha incrementado el porcentaje de asalariados con contratos de muy corta duración, especialmente desde 2012 (el número de asalariados con contratos de duración inferior al mes representaba en 2007 el 2,4% y en 2016 supone el 4,4%). Por otra parte, el 42% de los desempleados lleva más de dos años en esta situación, la tasa de cobertura por desempleo sólo llega al 55% de los desempleados, hay más 1,4 millones de hogares con todos su miembros en paro y casi 700.000 hogares sin ningún tipo de ingresos. Así, el 28,6% de la población está en riesgo de pobreza o exclusión social, muchos de ellos trabajadores con empleo.

El Sindicato considera prioritario restablecer el equilibrio de las partes en nuestro sistema de relaciones laborales, su plena autonomía y la fuerza vinculante de la negociación colectiva.

Las últimas reformas laborales cambiaron aspectos sustanciales del contrato de trabajo, el despido y la negociación colectiva. Especialmente, favoreciendo que los empresarios, unilateralmente, fijasen las condiciones de trabajo, incluidas las salariales, sin respetar lo pactado en los convenios colectivos. O para despedir de forma fácil, barata y hasta sin causa.

Los cambios con carácter general que se han producido respecto a la negociación colectiva debilitan la fuerza vinculante de los convenios a favor de la potestad unilateral del empresario. Esto se produce con el sistema creado para la inaplicación de condiciones de trabajo pactadas en convenios colectivos, o en pactos o acuerdos de empresa; con la prioridad aplicativa del convenio de empresa respecto al sectorial estatal, autonómico o de ámbito inferior, en materias básicas y fundamentales de cualquier convenio, afectando, de manera directa, a la ordenación de la estructura de la negociación colectiva; con la pérdida de vigencia del convenio al año de haberse denunciado si no se alcanza uno nuevo (ultraactividad).

Para UGT es insostenible seguir manteniendo una situación como la actual, en la que las relaciones laborales vienen determinadas por la voluntad del empresario. Por tanto, lo primero es derogar las reformas laborales de 2010 y 2012,  y a partir de ahí negociar un modelo de relaciones laborales equilibrado, garantista y eficiente que genere empleo de calidad y con derechos.

No es posible mantener un mercado laboral basado en la precariedad laboral, en la temporalidad abusiva y fraudulenta, en el tiempo parcial involuntario, en las horas extras incontroladas, en las distintas formas de trabajo sin una relación laboral (falsos autónomos, becarios), por señalar algunos de los aspectos más dañinos. Para llevar a efecto ese cambio, necesario y urgente, desde UGT apostamos por el diálogo social y por la negociación colectiva. La negociación colectiva, con plena autonomía de las partes, debe recuperar su papel protagonista en la regulación de las relaciones laborales, decidir cómo estructurar y vertebrar dicha negociación colectiva, establecer la prevalencia de los convenios colectivos de sector y la ultraactividad sin restricciones, fijando fórmulas extrajudiciales de resolución de conflictos.

 

Modificado o ( miércoles, 18 de enero de 2017 )
 
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